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Calle abarrotada de gente

Navarra afronta los retos económicos del futuro a través de una economía sólida, industrializada y con elevados niveles de renta y productividad

El Gobierno de Navarra ha presentado el diagnóstico económico “Navarra 2030”, estudio elaborado por KPMG, que plantea una hoja de ruta para fortalecer la economía foral ante los retos internacionales y tecnológicos

Calle abarrotada de gente

El consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra y consejero delegado de CPEN, José Luis Arasti, ha presentado hoy en el Parlamento de Navarra el diagnóstico económico “Navarra 2030”, un análisis estratégico encargado por el Instituto Navarro de Inversiones (INI) con el objetivo de identificar las fortalezas, desafíos y oportunidades de crecimiento de la economía foral para la próxima década.

 

El estudio, elaborado por la consultora KPMG, plantea además un amplio plan de acción orientado a reforzar la capacidad de crecimiento, inversión y competitividad de Navarra en un contexto internacional cada vez más exigente, marcado por la transformación tecnológica, energética e industrial.

 

Durante su intervención, Arasti ha subrayado que el documento constituye “un trabajo necesario, objetivo y pormenorizado” que permite afrontar “desde la autocrítica y el rigor técnico” los principales retos estructurales de la Comunidad Foral. “El objetivo no es sustituir las fortalezas existentes, sino reforzarlas y complementarlas con nuevas capacidades”, ha señalado.

 

Economía fuerte y con niveles de renta elevados

 

El diagnóstico concluye que Navarra continúa siendo una economía “sólida, industrializada y con elevados niveles de renta y productividad”, manteniendo una fuerte capacidad exportadora y un peso industrial cercano al 30% del Valor Añadido Bruto (VAB), muy por encima de muchas economías europeas.

 

No obstante, el informe identifica que, desde la crisis de 2008, se observa una pérdida progresiva de dinamismo relativo. Así, el PIB per cápita navarro ha crecido un 5% desde entonces.

 

El crecimiento relativo del PIB per cápita ha sido más moderado que el registrado en otras economías avanzadas, con un desacople respecto a la UE 26, mientras que, a la vez, se ha producido también un claro desacople de la Unión Europea respecto a Estados Unidos. 

 

Entre los principales factores que explican esta evolución, el estudio destaca la caída estructural de la inversión empresarial tras la crisis financiera, aunque señala una recuperación favorable desde 2019. 

 

Asimismo, el análisis pone en valor la fortaleza del sector agroalimentario, principal motor del crecimiento industrial reciente, y plantea la necesidad de diversificar y reforzar otras ramas industriales con mayor intensidad tecnológica y capacidad de crecimiento futuro.

 

Retos estratégicos para la próxima década

 

El documento estructura los retos de Navarra en tres grandes ámbitos de actuación: impulso al crecimiento, factores de competitividad y entorno habilitante para la inversión.

 

Entre los principales desafíos identificados figuran reforzar y diversificar la industria navarra, impulsar la construcción y la industrialización del sector, potenciar los servicios avanzados y actividades intensivas en conocimiento, incrementar el valor añadido tecnológico de las empresas, adaptar el talento y la formación a las necesidades futuras del mercado laboral, reforzar infraestructuras estratégicas, energía y suelo industrial, mejorar el aprovechamiento de los incentivos fiscales y financieros, reducir barreras administrativas y acelerar proyectos estratégicos.

 

El informe advierte, además, del importante reto demográfico y de relevo generacional al que se enfrenta Navarra. Entre 2025 y 2030 será necesario sustituir a más de 77.000 personas trabajadoras por jubilación, frente a unas 67.000 personas asociadas al crecimiento de la actividad económica, es decir, “la mayor presión sobre el mercado laboral no vendrá solo del crecimiento, sino de la necesidad de reemplazar trabajadores en sectores estratégicos” ha explicado el consejero Arasti. 

 

Más inversión, innovación y capacidad tecnológica

 

El plan de acción presentado contempla una amplia batería de medidas para acelerar la inversión productiva y modernizar el tejido económico navarro.

 

Entre ellas, destacan programas de escalado empresarial, apoyo a adquisiciones estratégicas, impulso a la construcción industrializada, creación de herramientas de inteligencia artificial para empresas, fortalecimiento de la FP Dual, planes de recualificación profesional o instrumentos financieros y fiscales para favorecer nuevas inversiones.

 

También se propone reforzar la colaboración público-privada y crear estructuras específicas de acompañamiento a proyectos estratégicos, con el objetivo de agilizar inversiones y atraer actividad empresarial de alto valor añadido.

 

En materia energética, el plan apuesta por avanzar en la descarbonización industrial, energías renovables y competitividad energética, mientras que en el ámbito tecnológico plantea reforzar la transferencia de conocimiento desde los centros tecnológicos y de investigación hacia las empresas.

 

Navarra cuenta con fortalezas muy relevantes para afrontar el futuro

 

Durante su comparecencia, Arasti ha defendido que Navarra dispone de “activos muy importantes” para afrontar los retos económicos de los próximos años, entre ellos “una base industrial sólida, capacidad institucional y presupuestaria, un tejido empresarial consolidado y sectores con potencial para generar nuevas dinámicas de crecimiento e inversión”.

 

El consejero ha destacado, además, que el trabajo presentado constituye “una hoja de ruta ambiciosa y realista” que busca “pasar del marco teórico a la aplicación práctica”, mediante un proceso basado en el diálogo, la colaboración y la búsqueda de consensos.

 

“Queremos que Navarra siga siendo referencia y que cada vez lo sea en más ámbitos y para más sectores”, ha concluido.

 

Noticia original de www.navarra.es